Ucrania suspende reembolsos del IVA por UAH 18.000 millones, elevando los riesgos de liquidez para los exportadores de cereales y oleaginosas
La suspensión por parte de Ucrania de reembolsos del IVA por UAH 18.000 millones provoca una contracción de liquidez para los exportadores de cereales y oleaginosas, con posibles cambios en los flujos comerciales del mar Negro.
La decisión de Ucrania de suspender reembolsos del impuesto sobre el valor añadido (IVA) por un total de UAH 18.000 millones está generando una preocupación inmediata entre los exportadores de cereales y oleaginosas, que dependen en gran medida de reembolsos puntuales como capital circulante. Aunque las exportaciones continúan, los operadores advierten de que una liquidez más ajustada podría traducirse en menores ofertas en origen, cambios en las estructuras comerciales y primas de riesgo más elevadas para el suministro del mar Negro en las próximas semanas.
La medida llega mientras el Gobierno afronta una grave crisis de liquidez presupuestaria en octubre, y el ministro de Finanzas, Sergii Marchenko, confirma ante el Parlamento que actualmente solo se financian los gastos prioritarios en defensa, pensiones, salarios y prestaciones sociales. Otros gastos, incluidos los reembolsos del IVA, se han aplazado hasta que mejore la liquidez del Tesoro estatal, con unos UAH 39.000 millones en otros pagos pospuestos hasta finales de año y aproximadamente UAH 46.000 millones en gastos pendientes depositados en la cuenta única del Tesoro.
Titular
Ucrania congela reembolsos del IVA por UAH 18.000 millones, restringiendo la liquidez de los exportadores de cereales y reevaluando el riesgo del suministro del mar Negro
Introducción
Durante una sesión parlamentaria de preguntas y respuestas celebrada el 12 y 13 de octubre, el ministro de Finanzas de Ucrania confirmó que se han suspendido reembolsos presupuestarios del IVA a empresas por valor de UAH 18.000 millones como parte de medidas de emergencia para gestionar una crisis de liquidez del presupuesto estatal. La decisión afecta a toda la economía, pero es especialmente sensible para las empresas agroalimentarias orientadas a la exportación, donde los créditos de IVA sobre las compras nacionales de cereales y oleaginosas constituyen un componente esencial de la financiación comercial.
Ucrania sigue siendo un proveedor mundial clave de trigo, maíz, cebada, aceite de girasol y colza, y los reembolsos del IVA están estructuralmente vinculados a los flujos de exportación. Al retrasar los reembolsos, el Gobierno inmoviliza efectivamente una parte del capital circulante de los operadores, lo que podría obligar a los exportadores más pequeños o menos diversificados a reducir sus programas de compras u ofrecer precios más bajos a los agricultores para compensar el aumento de los costes de financiación y el mayor tiempo de inmovilización del capital.
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Impacto inmediato en el mercado
La congelación del IVA no reduce directamente la disponibilidad de cultivos, pero limita la capacidad de los operadores para comprar y trasladar cereales y oleaginosas. Para las cadenas de exportación que ya afrontan elevados costes logísticos, interrupciones de rutas por la guerra y primas de seguros más altas, esta fricción financiera adicional probablemente ampliará la diferencia entre los precios ucranianos en origen y los valores en los mercados de destino.
A muy corto plazo, se espera que las empresas consolidadas y bien capitalizadas continúen ejecutando exportaciones, pero los exportadores medianos y pequeños con limitaciones de liquidez podrían reducir las compras al contado o retrasar nuevos compromisos a plazo. Esto podría ralentizar temporalmente el ritmo de las ofertas procedentes de los puertos del mar Negro y del Danubio, especialmente de maíz, trigo y colza, y podría impulsar al alza los precios CIF en Europa y el Mediterráneo si los compradores perciben un mayor riesgo de contraparte y de ejecución.
En el caso de las oleaginosas, incluida la colza ucraniana, que ya cotiza con descuento frente a los orígenes franceses en las indicaciones de precios más recientes de CMB, el problema del IVA podría profundizar la diferenciación de precios entre los exportadores con financiación estable y aquellos obligados a vender con descuento a intermediarios mejor capitalizados. Con el tiempo, esto podría traducirse en diferenciales de origen más amplios y niveles de base más volátiles para el suministro del mar Negro.
Interrupciones en la cadena de suministro
A diferencia de los daños físicos a las infraestructuras, la medida actual actúa a través de la capa financiera de la cadena de suministro. Los exportadores que acumulan grandes créditos de IVA por compras nacionales, pero tienen un volumen de operaciones imponibles limitado en el mercado interno, son los más expuestos, ya que no pueden compensar fácilmente esos créditos con obligaciones locales de IVA y deben esperar los reembolsos. Con los pagos congelados, estos créditos se convierten de facto en préstamos sin intereses al Estado.
Entre las posibles interrupciones figuran una reducción del número de exportadores activos en los elevadores del interior, una originación más lenta en regiones alejadas de los puertos y condiciones crediticias más estrictas impuestas por los bancos a operadores cuyos balances están ahora lastrados por el aumento de las cuentas por cobrar de IVA. Si la liquidez sigue restringida durante varios meses, algunos comerciantes podrían reducir sus compromisos de elevación, almacenamiento y transporte, provocando congestión en puntos clave como las terminales ferroviarias y las instalaciones de carga del Danubio, así como una reprogramación más frecuente de los embarques.
Los proveedores logísticos nacionales —operadores ferroviarios, de barcazas y de camiones— también podrían afrontar retrasos en los pagos por parte de exportadores con problemas de efectivo, amplificando el riesgo de contraparte a lo largo de la cadena. Aunque hasta ahora no se han comunicado cancelaciones generalizadas de programas de exportación, la suspensión pone de relieve la fragilidad de los flujos financieros que sustentan el corredor cerealero de Ucrania y las rutas alternativas.
Materias primas potencialmente afectadas
- Trigo: La elevada orientación exportadora y la ajustada liquidez de las explotaciones tras la cosecha hacen que los precios del trigo sean sensibles a cualquier reducción de la capacidad de compra y de las líneas de crédito de los operadores.
- Maíz: Todavía deben comercializarse grandes volúmenes en el cuarto trimestre y a comienzos de 2027; los cuellos de botella financieros podrían ralentizar las ventas y afectar la base cercana del mar Negro y los programas de flete.
- Cebada: Un segmento exportador más pequeño y concentrado, donde la pérdida de unos pocos compradores con limitaciones de efectivo puede afectar significativamente la profundidad de las ofertas regionales.
- Semilla y aceite de girasol: Los márgenes de molturación y la utilización de las plantas podrían verse presionados si la originación de semillas se retrasa o se encarece debido a la inmovilización de los créditos de IVA.
- Colza: La colza ucraniana, que ya cotiza con un descuento notable frente a los orígenes de la UE, podría sufrir una presión más intensa sobre los precios en origen si solo las empresas con abundante capital pueden mantener ofertas competitivas.
- Soja y oleaginosas menores: Los exportadores especializados con una diversificación limitada son vulnerables a perturbaciones del flujo de caja, lo que podría reducir a corto plazo la disponibilidad de excedentes exportables.
Implicaciones para el comercio regional
Para las industrias europeas de piensos y alimentación, especialmente en Europa Central y Occidental, el principal riesgo se encuentra en el calendario y la fiabilidad de las entregas ucranianas, más que en una escasez absoluta de suministro. Si los exportadores más pequeños se retiran, las grandes compañías internacionales de cereales y un reducido número de conglomerados ucranianos podrían captar una mayor cuota de los flujos de exportación, reforzando la concentración del mercado, pero también estabilizando potencialmente la ejecución para los destinos clave.
Los importadores de la UE, Oriente Medio y el Norte de África y Asia podrían responder diversificando moderadamente su cobertura lejos del mar Negro, aumentando las compras a orígenes alternativos como la UE, Brasil o Estados Unidos para protegerse frente a posibles retrasos en los embarques ucranianos o repuntes de precios. Al mismo tiempo, cualquier ralentización sostenida del ritmo de exportaciones de Ucrania probablemente respaldaría los precios internos y la base de la UE, especialmente para el trigo, el maíz y la colza, beneficiando a agricultores y operadores de los Estados miembros con excedentes.
Por el contrario, los agricultores ucranianos y los comerciantes nacionales con limitaciones de liquidez podrían afrontar márgenes más estrechos a medida que aumente el coste del capital y los precios de oferta se ajusten para reflejar el riesgo de financiación del IVA incorporado. Con el tiempo, los cambios en los patrones comerciales podrían volverse más estructurales si los actores intensivos en capital consolidan los canales de exportación mediante estructuras corporativas fiscalmente eficientes y mejor financiadas.
Perspectivas del mercado
A corto plazo, es probable que los mercados incorporen primas de riesgo de ejecución y financiación más elevadas para los cereales y oleaginosas ucranianos, con una mayor volatilidad de la base en torno a las principales fechas de licitación y los hitos logísticos. Los operadores seguirán de cerca cualquier señal del Gobierno sobre la duración de la suspensión del IVA, así como los datos mensuales de las autoridades fiscales sobre los volúmenes reales de reembolsos y la acumulación de pagos pendientes.
Si los reembolsos se reanudan en cuestión de semanas, el impacto podría limitarse en gran medida a un endurecimiento temporal de la liquidez, con una distorsión a largo plazo limitada. Sin embargo, una congelación prolongada hasta finales del cuarto trimestre y más allá aumentaría la probabilidad de eventos crediticios entre los exportadores más pequeños, una consolidación más profunda del sector exportador y una prima de riesgo persistente sobre el origen ucraniano, factores que podrían reconfigurar la dinámica de precios del mar Negro de cara al próximo año comercial.
Perspectiva de mercado de CMB
La suspensión por parte de Ucrania de reembolsos del IVA por UAH 18.000 millones pone de relieve la creciente intersección entre la presión fiscal y la financiación del comercio de materias primas en tiempos de guerra. Para el mercado global, el riesgo principal no está tanto en el tamaño de la cosecha como en la capacidad de todos los actores de la cadena ucraniana para financiar la originación y cumplir sus compromisos de exportación en condiciones de liquidez más restrictivas.
Los participantes del mercado de materias primas deberían reevaluar su exposición a contrapartes en Ucrania, examinar detenidamente las condiciones de pago y las estructuras de garantías, y considerar la diversificación de la originación mientras la trayectoria de la política siga siendo incierta. Las variables clave que deben vigilarse son el ritmo de acumulación de los atrasos, cualquier priorización de los reembolsos para sectores estratégicos como la agricultura y las señales de los socios internacionales de Kiev sobre apoyo presupuestario adicional que pudiera desbloquear los flujos de IVA congelados y estabilizar uno de los centros de exportación de cereales y oleaginosas más importantes del mundo.